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Al decir que
esta casa desea compartir el espíritu de apertura, el
amor por la estética y la generosidad espacial con la
que sus arquitectos la crearon a fines de siglo, quiero decir
que esos fueron y son los valores predilectos en la concepción
de este lugar. Desde la búsqueda del inmueble, la obra
de reciclaje apegada a formas y detalles originales, hasta la
voluntad continua de promover un ambiente armonioso, cálido
y comunicativo -de "buena onda"-, nos guía
el deseo motor de ofrecer a nuestros huéspedes un espacio
estimulador para despertar o vivificar su capacidad creativa.
Así es que los mosaicos u ornamentos del estilo Art
Noveaux parecen mostrarse como testigos de una época
en la que otra era la sensibilidad y la consecuente perspectiva
del mundo, otra la focalización de lo humano y natural
en las creaciones artísticas, otra la confianza y el
anhelo de ideales. Un tiempo de gran fuerza creadora y revolucionaria
punto de viraje para las artes y las ciencias; me conmueven
especialmente de ese movimiento las formas y colores de Lautrec
o Van Gogh, el psicoanálisis de Freud o la arquitectura
de Viena y Praga.
En Buenos Aires este
período de la historia del mundo encontró posiblemente
su mayor manifestación en el crecimiento y desarrollo
del Tango como arte musical. Nacido espontanea-
y humildemente a fines del siglo 19 en los patios de los arrabales
porteños, el tango formó sus raíces, identidad
y alma en manos de los pobladores de aquellos suburbios: criollos,
negros e hijos de inmigrantes de diversísimas naciones
hicieron su aporte a la fortísima e inexplicable esencia
tanguera. Con una personalidad definida y arraigada el tango
habría de ingresar al siglo 20, para luego de completarse
con nuevos instrumentos , artistas y aficionados provenientes
de las elites, seguir aceleradamente su destino hasta alcanzar
su florecimiento explosivo y la conquista asombrosa del público
citadino del mundo.
Como un pequeño intento
de preservar una partecita de la esencia de aquella época
glamorosa y florida, para mi propia inspiración y la
de todo aquel que la desee o simplemente sienta nostalgia, así
llevo adelante esta casa.
Y junto a Manuel Romero en su tango de 1923 quiero decir:
Buenos Aires, la Reina del
Plata,
Buenos Aires, mi tierra querida,
Escuchá... mi canción,
que con ella va mi vida.
Noches porteñas,
bajo tu manto
risas y llantos
muy juntos van.
Risas y besos,
farra corrida,
todo se olvida
con el champán.
Y a la salida de la milonga,
llora una nena pidiendo pan...
!Por algo es que el gotán
siempre solloza una pena!..
y a vos, deseoso o curioso de conocer
esta Buenos Aires, te digo:
!!Bienvenido a "defensa
once once", tu casa en Buenos Aires!!
Mariel Arandia
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